Clase 6
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LENGUA Y LITERATURA 2° VESPERTINO
Área Prácticas del Lenguaje y de la Comunicación
Prof.: Pablo Prieto
CLASE 6 – 20 y 27 de abril
ATENCIÓN: esta clase es para la burbuja virtual del 20/04 y del 27/04.
Con esos grupos, en la presencialidad, vamos a trabajar un tema similar y afianzar
conceptos.
Hola Segundo! Hoy les comparto un cuento corto, bastante crudo, que deja expuestos
interesantes recursos literarios y es capaz de despertar en nosotros sensaciones y
emociones.
Al finalizar su lectura, encontrarán unas preguntas para responder. Léanlo más de una
vez y practiquen la lectura en voz alta, que vamos a implementar como una rutina en
clase presencial.
Saludos!
CARROÑA
Ariel Tenorio - Argentina
El animal se aleja de su dueño para evitarle la fea imagen de su muerte.
Débil y jadeante, cruza calles y
veredas hasta dar con un terreno baldío. La dolorosa conciencia de su final ya
ha ocupado todo el espacio de su instinto y la pobre bestia se abre camino por
enredados pastizales en busca de un refugio para morir en paz.
Al cabo de un momento alcanza la
sombra húmeda de una arboleda. Con sus últimas fuerzas olfatea algo parecido a
un nido formado por las raíces de un tronco caído y un colchón de hojas secas.
Entonces, al fin, se deja caer de costado, con la lengua colgando entre jadeos
a causa del esfuerzo y los ojos vidriosos y entornados por la fiebre.
Cuarenta minutos más tarde,
muere.
Luego pasan las horas del
atardecer, lentas y perezosas, el viento arrastra las hojas y todo lo que
predomina es un silencio engañoso y el lejano parpadeo de las cosas habituales.
Por la noche llueve, las gotas frías empapan el pelaje, golpetean sobre las costillas
inmóviles con un sonido hueco y leve. Por encima del cuerpo las ramas se agitan
y susurran en su propia lengua.
Cuando pasa la tormenta ya casi amanece, tímidos destellos de vida comienzan su rutina. El trinar de pájaros ocultos en lo alto y el nervioso correteo de dos ratones de campo. Su curiosidad los anima a un olfateo rápido y la posterior huida. Por la tarde una babosa emprende su lentísimo reptar desde el extremo de la raíz del álamo, describe una medialuna plateada por la corteza y de allí pasa a la superficie del hocico. La textura del pelo apelmazado entorpece su recorrido pero no la detiene, se arrastra por el cuello, desciende por el lomo y de allí de nuevo al alivio de la tierra.
Los días pasan y la degradación
natural comienza a avanzar. Soles y lunas filtran sus rayos por entre la
arboleda y dibujan intrincados mandalas sobre el cuerpo. De forma lenta pero
inexorable, el movimiento vuelve al animal, delicadamente. Primero la hinchazón
en el vientre, donde los gases comienzan a fermentar y buscar salida. Luego el
proceso de rigidez, que poco a poco estira y endereza las patas de manera que
los cuartos traseros quedan casi apuntando hacia el cielo. Todo alrededor es
una danza en la que muchos participan, pero que nadie en particular observa, y
así es como la podredumbre da sus primeros pasos. Las moscas descubren el
cuerpo y poco a poco comienzan su actividad. Llegará un momento en que todo se
volverá nube y zumbido febril. Depositan sus huevos en las zonas más blandas,
donde la temperatura de la descomposición ayuda a madurar a las larvas y sus
tejidos les sirven de alimento.
Al finalizar el séptimo día, el
vientre revienta y cientos de gusanos caen sobre la tierra. La fetidez ha
alcanzado su punto máximo y muchos olfatos perciben la información. Por la
noche, pequeños depredadores se aproximan y mordisquean los restos. Ninguno se
lleva un botín importante.
Durante esos días no hay alma que
emigre del cuerpo hacia ningún sitio. Ningún espíritu o chispa que se aleje del
cuerpo en busca de un lugar etéreo, mejor o peor.
Ningún milagro invisible.
Nada de lo que se supone
comúnmente en estos casos, pero en cambio...
El primer sentido que vuelve a él
es el olfato. Un rastro, débil al principio, se incrementa despacio hasta
alcanzar su plena función, y lo que cobra sentido es su propia condición de
carroña y el horror de lo que eso significa.
Los miembros recuperan cierta flexión, hay un tic: una oreja intenta el movimiento de espantar las moscas.
La respiración afiebrada y
burbujeante se intensifica.
El miedo. El miedo que es negro y
profundo como la noche.
Dolor y confusión son la misma
cosa. Todo se convierte en una mancha sin sentido.
Intenta incorporarse y falla. El
movimiento arroja larvas que se retuercen fuera de su huésped.
Un solo ojo se abre como una
pulpa pegajosa y la luz del crepúsculo lo lastima.
El perro se pone de pie. La
lengua negra colgando como una media sucia.
Entonces, en medio de la
pesadilla de su situación imposible, un solo impulso vuelve a él como el único
acto sensato.
Un destello que podría ser la
sombra de la sombra de una esperanza:
Volver a casa. Volver a los
dulces brazos de su dueño. Aquel que lo alimentó y le otorgó techo y un nombre.
Y así es como en medio de un
silencio perturbador, con vergüenza y dolor, Lázaro emprende el lento retorno a
su hogar.
Actividad
1) Subrayar con rojo las figuras metafóricas que encuentres y con verde adjetivos calificativos (sólo
aquellos casos que nos trasmiten una fuerte conexión emocional/sensorial . Es decir que nos conectan
con una emoción interna y que nos remiten a la percepción a través de los sentidos: vista, tacto, olfato,
oído y gusto).
2) ¿De qué se trata este texto? Explícalo en no más de tres renglones, dejando ver la crudeza y lo vívido del relato que logra reflejar el autor.
3) ¿Siempre se usan los mismos tiempos verbales?
4) ¿De qué 6 palabras desconoces su significado? Búscalo en el diccionario.
5) ¿Quién es el protagonista? ¿Cuáles son sus características físicas, emocionales y actitudinales?
6) ¿Podés ver a través de las palabras del narrador cómo es el lugar dónde suceden los hechos?
7) Armá una lista de 10 palabras o frases que te gustaron y podrías usar en una historia que escribas.
IMPORTANTE:
Llevar el cuestionario terminado a la próxima clase presencial. Eso se computa como entrega de la actividad.
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